El ser humano ha navegado desde su pasado más remoto, aunque
las pruebas directas más antiguas que nos han llegado de ello correspondan al
Mesolítico. A Australia se llegó hace más de 40.000 años desde la costa del
Sudoeste cruzando cortos tramos de los estrechos, y muchos homínido tuvieron
que atravesar ríos caudalosos y mares muchos miles de años antes, con
embarcaciones muy rudimentarias o simples troncos, pero llegaban al otro lado.
Navegación antigua:
En el siglo XVIII se produjeron una serie de innovaciones en
la construcción y en las técnicas de navegación de los grandes incrementaron el
tamaño, los grandes navíos en línea llegaban a armar cien cañones. Las fragatas
y bergantines, además de aumentar la capacidad, mejoraban en maniobrabilidad y
velocidad. El sistema bélico, hacia final de siglo, pasa de tener una sola vela
cuadrada en cada mástil, a tener varias.
Un elemento que mejoró la navegación fue la rueda del timón
que permitía una más cómoda y segura transmisión desde la cubierta a la pala
del timón. La embarcación más empleada eran los jabeques. Era una embarcación
de tres palos, impulsada por un remo
En el siglo XVIII se realizaron los primeros planos a escala
de las embarcaciones, se escribieron los primeros tratados de construcción
naval y las primeras obras de cálculo. Tras el descubrimiento del cronómetro y
del octante que permiten calcular con precisión la posición del navío en la
mar, determinando la longitud y la latitud, se desarrollaron las técnicas de
navegación. La aparición de las primeras Escuelas de Náutica supusieron un paso
importante en la difusión de conocimientos y en las técnicas de navegación. La
cartografía también mejoró gracias a las exploraciones y viajes científicos que
los países marítimos avanzados de la época organizaron.
Navegación Moderna:
En 1707 Denis Papin
diseñó un barco, movido por la fuerza del
vapor, con la intención de realizar la travesía desde Kassel , hasta Londres.
En 1765 James Watt convirtió el concepto preexistente
de la máquina de vapor atribuido usualmente a Thomas Newcomen, en un invento
realmente eficaz, gracias a la incorporación del condensador externo. A partir
de este momento se suceden las tentativas de conseguir aplicar la máquina de
vapor como fuerza motriz de todos los medios de transporte y
en particular el más avanzado de la época: el barco.
En 1804 John Stevens
desarrolla la aplicación de la máquina de vapor a una transmisión con hélices,
teniendo claro que el futuro de la propulsión naval mecánica pasa
por la utilización de éstas en lugar de las ruedas de paletas.
A finales de 1803,
Robert Fulton lanzó al Sena un barco cuyo propulsor era una rueda con paletas,
movida por una máquina de vapor, fue mal acogido en Francia,
y Fulton prosiguió sus experimentos en
Estados Unidos, en 1807 bota su vapor "Clermont". Fulton recorrió en
él los 240 km que separan Nueva York de Albany surcando el río Hudson. Este
tipo de barco de vapor tendría mucho éxito en
la navegación fluvial, ya que necesitaban poco calado.
Navegación Contemporánea:
Uno de los avances tecnológicos
producidos a finales del siglo XIX fue el desarrollo de la turbina compuesta de
vapor, inventada por el británico Charles A. Parsons y adaptada para su uso
naval en 1897. En 1903, se creó el primer buque propulsado por un motor diesel.
El barco danés Selandia, que entró en
servicio en 1912, fue el primer buque marítimo de motor.
Después de la I Guerra Mundial se
efectuaron avances significativos, especialmente en el perfeccionamiento de la
propulsión turboeléctrica. Durante la II Guerra Mundial, la soldadura sustituyó
a los remaches en la construcción naval.
El 22 de mayo de 1958
comenzó en Camden (Nueva Jersey) la construcción del primer barco de propulsión
nuclear para pasajeros y carga, el Savannah, que fue botado en 1960. En 1962
fue vendido a una empresa privada para su uso comercial experimental, pero
resultó un fracaso financiero.